Argentina le gana una guerra a Chile

En un partido muy caliente, con muchas patadas y con una Roja por momentos descontrolada, la Albiceleste vence 2-1 y gana el tercer lugar en Brasil 2019. Medel y Messi se fueron expulsados en el primer tiempo.

ARGENTINA 2 – CHILE 1

Argentina: F. Armani; J. Foyth, G. Pezzella, N. Otamendi, N. Tagliafico; R. De Paul, L. Paredes, G. Lo Celso (90′, R, Funes Mori); P. Dybala (67’, A. Di María); L. Messi, S. Agüero (81’, M. Suárez). DT: L. Scaloni.

Chile: G. Arias; G. Medel, G. Jara (50’, G. Maripán), P. Díaz; M. Isla, E. Pulgar, J. Beausejour; Ch. Aránguiz (82’, N. Castillo), A. Vidal; E. Vargas, A. Sánchez (17’, J. Fernandes). DT: R. Rueda.

Goles: 1-0, 12’, Agüero se escapa ante una defensa estática y define eludiendo a Arias; 2-0, 22’, Dybala se saca fácilmente a Jara y anota con un suave toque; 2-1, 59’, Vidal anota un penal cobrado por el VAR.

Árbitro: Mario Díaz de Vivar (PAR). Amonestó a Pezzella, Paredes, Foyth (ARG); Beausejour, Vidal, Pulgar (CHI). A los 37’, roja directa a Medel y Messi por una pelea.

Arena Corinthians. Asistieron 44.290 mil personas.

Choreza confundida con irracionalidad. Un feo adiós. Mal jugado y mal pensado. Chile, presa de un duelo caliente, se fue derrotado de la Copa América. Argentina venció por 2-1 en Sao Paulo y se adjudicó el tercer lugar. Tuvo su revancha, sí, pero en tono menor si se compara con dos finales perdidas.

Solo por el azar, la Roja se metió en el partido. Gracias al VAR, que cobró un penal sobre Aránguiz en una jugada sin trascendencia. Vidal, en una pierna, anotó el 2-1 a los 59’. Es que hasta el descuento todo era para los transandinos. Las buenas y las malas (todas a su favor). Rueda armó una línea de tres, que a veces se transforma en cinco. Parece su fórmula frente a los poderosos, porque antes la probó con Uruguay. Y con eso, el Equipo de Todos jugó muy lejos del arco de Armani. Ni Isla ni Beausejour, los extremos, pasaban con regularidad. Así, el partido era fácil para los argentinos.

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La táctica, sin embargo, pasó a segundo plano por el horrible comportamiento de los jugadores. Especialmente de los nacionales, para ser justos. Un partido del siglo pasado, con mucha patada, planchazos al tobillo. Y en la refriega, Chile perdió.

Por dárselas de guapos y cancheros, Jara y Medel fueron irresponsables para ir a reclamar un cobro en mitad de cancha. Messi fue el verdadero vivo, porque apuró la falta y dejó solo al Kun Agüero. 1-0, imperdonable.

La Roja se descontroló. Peor, se desordenó. Jugando con uno menos, además, porque Vidal se movía solo por la pasión. No debió jugar. O Rueda no confía en nadie más o fue débil ante los deseos del Rey.

Alexis ya había salido por lesión. La Selección no tenía por dónde. Dybala se escapó con facilidad de un Jara petrolero: 2-0. Un Chile sin respuesta, solo bravatas y caras de furia. Medel, además, se volvió loco, olvidó que es el portador de la jineta. Pechazos, insultos, cabezazos contra Messi. Expulsado él y el astro del Barcelona. El consuelo no puede ser que el Pittbull se llevó con él al mejor del mundo. Medel no dio el tono. Punto.

De entrada en el segundo tiempo, Jara se sumó a los caídos por una rodilla maltrecha. Las malas seguían atadas al equipo de Rueda. Argentina tenía todo controlado. Arias salvó con el rostro el tercero. Era cosa de tiempo para que el triunfo quedara sentenciado, pero vino el VAR salvador en el peor momento de Chile. Ni en el juego ni en el espíritu, pero sí en el marcador. Las emociones se estrechaban.

El empate no llegó, sin embargo. Lo cierto es que Chile tampoco lo merecía, más allá de que los transandinos se echaron para atrás en los minutos finales. No hubo remontada ni épica. La Roja cayó en Sao Paulo y Argentina se quedó con el tercer lugar. En la Selección, en tanto, pese a la buena campaña y competir hasta el final, queda una sensación extraña de desaliento. Un ambiente que exige nuevo aire. Vientos de renovación.

 

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