Por Omar Cid *

La literatura y la agitación social, la literatura y la prisión política pueden parecer temas oxidados en la niebla de la historia. Sin embargo, circunstancias caprichosas nos devuelven a un momento de profunda crisis. El desgaste de una forma de vida introducida por la fuerza e inspirada por una élite corrupta, agresiva y colonizada está tan rota que no se puede diseñar.

Por tanto, el 18 de octubre rompe la continuidad y el tiempo del Chile neoliberal, las consecuencias del proceso de rebelión se esparcen en diversos ámbitos de la vida cotidiana, saltando los torniquetes de lo que se consideraba estacionario. La traumática reacción del modelo de seguridad instalado nos devolvió a momentos de represión masiva de la dictadura de Pinochet. Heridos, mutilados, diversos tipos de abusos contra mujeres, menores, cárceles políticas, asesinatos: esta es una continuación que no se puede evitar.

Toda la experiencia represiva se ha extendido a varias formas de expresión cultural: en las paredes, el canto, el teatro, la performance y, de paso, la literatura.

“No los perdones, saben exactamente lo que están haciendo”, fue parte del mural del GAM del Cristo mutilado.

Las palabras HAMBRE y DIGNIDAD, exhibidas en la Torre Telefónica, forman parte de un conjunto de iniciativas que estaban en línea con el momento político en un momento en que se instituyó la pandemia cuando se impuso el cierre. En estas condiciones, los funcionarios del gobierno hicieron una limpieza visual del espacio, borrando de las paredes todo rastro del levantamiento en sus sitios conmemorativos. De esta manera, la élite y su brazo estatal operan desde diferentes registros para imponer disciplina social y política.

El constructo cultural simbólico del Estado, controlado desde un principio por una minoría blanca, masculina y eurocéntrica, propuso un conjunto de monumentos que son parte de su imaginación y espejo. En este sentido, la tríada de Baquedano, el Santuario Mariano del Cerro San Cristóbal, en línea con el edificio de Telefónica, se enmarca en un proyecto de instalación sociocultural con un claro tono ideológico, en el que: Dios, Patria y Mercado son los protagonistas. elementos fundadores de una historia racista, exclusiva, patriarcal y genocida cuya justificación última se basa en su dimensión autopoiética[i].

Una escalada represiva cuyo objetivo constante es volver a imponer la disciplina social utiliza la prisión como una de sus tácticas preferidas, conformándose así con su pedagogía de la opresión.

El aislamiento, el silencio impuesto, la humillación de los cuerpos con sus familiares y las consecuencias sociales es parte de lo que el lenguaje oficial niega bajo la etiqueta de delincuentes, terroristas e inadaptados.

En la tradición literaria chilena, la rebelión, la prisión política, se abordó de diferentes maneras. Ya en el siglo XIX una novela Martín Rivas Alberto Blest Gana, presenta el conflicto social de 1850. Carlos Droguett, cien años después, escribe su novela Sesenta muertos en las escaleras sobre la crisis de la década de 1930 relacionada con la matanza de los seguros de los empleados. En los años setenta y ochenta, la poesía trataba de una prisión política, con obras emblemáticas distintivas Dawson un poeta nacido en Castro, Aristóteles, España

“El vendaje es un trozo de oscuridad
quien oprime,
un rayo negro que golpea la oscuridad,
los lamentos íntimos de la mente,
penetra como una aguja loca,
Equipo “. (1985)

Sobre la base del mismo testimonio, se redactaron las listas de presos en 1984. Por Floridor Pérez, El mismo comienzo de los tiempos en 1990, Belinda Zubicueta, de la cual se puede obtener un reflejo de su experiencia carcelaria:

“¡Oh, ojos llorosos!
que derriban rayos en los paisajes
recupera tu imagen
y colgar en paredes silenciosas
que oscurecen mis años. “

Rompiendo el muro Nancy Solis, fue escrita en 1989. Otra dinámica de la influencia de la prisión está en el corazón de su discurso, en el que las madres realizan esta labor fundamental de apoyo incansable.

“Mamá
en los albores de los dias mas lindos estarás,
y luego no diremos adios …
Y no veré que tus ojos húmedos se vayan
detrás de esta grieta
y sal de mi vista … “

Toda esta fuerza expresada en el texto también cumplió una doble función, condenando las condiciones en los diques de la dictadura – y con ella – abriendo las llaves de la libertad. Prisión, desde este punto de vista, es un tema recurrente en el espacio literario[ii].

Acercándose a esta práctica, los editores de La Fábrica de Libros pidieron la recopilación de trabajos sobre la prisión actual, presentando el aspecto perdurable que marcó la actividad sociopolítica y cultural en Chile. En este sentido, una prisión como lugar de suspensión y castigo para los espíritus rebeldes[iii]se convierte en una de las formas de intimidación más brutales y duraderas.

El padre Felipe Berrios dijo en el popular Vía Crucis de 2021, “… pienso en cuántos jóvenes presos por rebelión sin ser juzgados, algunos tuvieron que declararse culpables para salir del infierno en el que se encontraban. “La sociedad chilena está nuevamente traumatizada en su cuerpo social, cuyo antecesor fue el antecesor y que incluso algunos especialistas en derechos humanos vieron como una posibilidad permanente.

Hemos recibido una colección de obras de diversos lugares, incluso de fuera del país, cada una tiene valor en sí misma, en este aspecto una insinuación estética, si bien importante, no siempre es capaz de explicar el peso existencial del proceso de represión tan monstruoso como el uno que sufrimos.

Estos textos están a su disposición, fruto de la sensibilidad de cada uno de los creadores, guardo sin orden y protejo, a criterio del lector, algunos versos o frases que, a la luz de la estructura de este comentario: han salido yo girando.

“… Nos hemos hecho expertos en resistir su odio, y unos boniatos asomaban por la cara” (Jesús de Caín).

“Se quedan en celdas desde hoy hasta la incertidumbre” (Maid Corbic, Bosnia y Herzegovina, Tuzla)

“Cuando está en llamas, quiero estar allí.
Cerca de tiendas y macetas populares,
el fuego sagrado que alimenta el guiso con un sabor de trabajo. “(Ariel Roberto Dietz, General Pico (La Pampa), Argentina

“Después de una lluvia de balas que derribarían a cualquier gigante, el general se dio cuenta de que, si bien los soldados podían destrozar un cuerpo, nunca podrían herir a un dios del fuego”. (Alejandro Manríquez)

“Lo decimos por la relatividad del tiempo, en relojes y calendarios puede ser décadas, quizás incluso varios siglos en uno de ellos” (Jorge Etcheverry, escritor chileno residente en Canadá)

Omar cid
*Escritor
Subdirector de El Federal Online

[i] https://www.elfederalonline.cl/2021/03/20/conversando-un-cafe-en-cronica-digital-17/

[ii] https://web.uchile.cl/publicaciones/cyber/19/ograndon.html

[iii] Las rosas de Pedro. Rebelión, actividad subversiva y prisión política en Chile, crimen y castigo en la transformación chilena 1990-2004.

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