así será Qué dice Chile, el nuevo programa de concursos de Canal 13


Todo esto parte con una invitación por WhatsApp: ¿lunes a las 14.15? No hay problema. ¿El lugar? Inés Matte Urrejola #0848. Es decir, la morada de Canal 13. El viernes por la tarde, para ultimar los detalles, vía telefónica me explican detalladamente en qué consistirá mi participación. Me dicen, también, que me relaje. Que no hay por qué estar nervioso. En sus palabras, será simple: una dinámica entretenida.

Y la verdad, no tengo motivos para no creerles. Por ejemplo, ahora sé que Qué dice Chile se tratará de la adaptación local de Family Feud, el programa de concursos estadounidense creado por Mark Goodson, aunque aparentemente en la estación posaron sus ojos con mayor detenimiento sobre la versión de nuestros vecinos, 100 argentinos dicen, que volvió al aire apenas en 2020. Pero de eso hablaremos más adelante.

La mañana del lunes, pese a todo lo que me serenaron, comenzó con nervios. En un rato debo salir para Inés Matte Urrejola, pero resulta inevitable: el miedo a hacer el ridículo está ahí presente. Por eso, y para asegurarme de que no lo pasaré mal, recojo alguna información que me secretearon y reviso por encima el formato.

Seguimos: al canal llego unos quince o veinte minutos antes de la hora estipulada. Lo suficiente para presenciar el momento en que Sergio Lagos, uno de los rostros históricos del canal, hoy de Bienvenidos, baja por las escaleras y a renglón seguido, con su voz tan característica, hiperbolizando el final de cada oración, echa la talla con el conductor del móvil que acaba de estacionarse y que lo trasladará hasta su domicilio.

Es de lo poco y nada que pasó hasta las 14.15, cuando se instalaron en el frontis dos jóvenes. Tras mirarlos de reojo, pienso que probablemente tienen mi edad, al ojo unos 28 o 29 años, y por su actuar —estáticos, de frente a la inmensidad del edificio, como esperando a alguien mientras escuchan música o revisan tímidamente su celular— sospecho que son periodistas que vienen a lo mismo que yo: conocer la nueva apuesta del 13 desde dentro. Sí: lo eran. Y sobre la hora se suman otros. Ahora somos ocho.

Lo siguiente es protocolo: pasó por nosotros un encargado de comunicaciones, nos tomaron la temperatura, dejamos los carnets y nos internamos en el infinito laberinto de la estación hasta llegar al estudio. En silencio, porque lo primero que notamos es que están en plena grabación: al centro del escenario destaca Martín Cárcamo, que viste una chaqueta beige claro, polera polo oscura, un pantalón pitillo negro y unas zapatillas cafés. Un look mucho más informal, y que entrega ciertas pistas de lo que será su faceta en Qué dice Chile.

A su derecha se encuentra una familia muy animada, aparentemente arriba en el marcador porque se los ve resueltos, entregados por enteros al formato. A su izquierda, hay otra familia, que no podemos ver con claridad por nuestra ubicación, pero de la que, sabemos, eligieron por apodo “Los Sinovac”.

Vuelvo un par de párrafos en la historia: cuando revisé el programa en YouTube, versión trasandina, la pregunta que escuché era bastante sencilla: ¿qué cosas hacen los argentinos sobre una mesa?, preguntaba Darío Barassi con bastante gracia. Comer, estudiar, trabajar, le contestaron. De todo: incluso artes amatorias. Lo típico…

Pero aquí, pasaditas las 14.30 el “Rubio natural” pregunta:

—Si Alexis Sánchez estuviera a tu servicio por un día, ¿qué lo harías hacer en tu casa?

El equipo de producción se ríe con las respuestas, algunas insólitas, rápidamente descartadas. Los concursantes también parecen entretenidos, mientras hacen lo posible por acertar. Pero al mirar la cara de mis compañeros, sé que acá afuera, en la oscuridad, no ocurre lo mismo.

Hasta que por fin uno se permite un desahogo:

—Oh, hueón, voy a hacer el ridículo —suelta con mucha honestidad.

“Yo también”, le contestó casi instantáneamente otro, adornando su incomodidad con una risa nerviosa. Pronto no me quedará otra que sumarme al pronóstico. Es entonces cuando se acerca una de las productoras y luego un sonidista a darnos precisas instrucciones: se acerca nuestro turno. La primera señal es que nos sacan brevemente del estudio para entregarnos unos stickers personalizados con nuestros nombres de pila. Nos piden, además, que nos dividamos en dos grupos de cuatro para “enfrentarnos”.

De regreso al estudio, Martín Cárcamo ha pasado a la siguiente pregunta: ¿alimento que provoca gases? “Porotos”, pienso. Mientras, se nos acerca una productora:

—Ya, ¿quién va a ser el capitán? —nos pregunta—: tienen que tener uno.

Ante la indecisión de mis compañeros, uno que labura para Agricultura Web y otro para Página 7, sin mucho debate decidimos elegir al último que se integró al grupo: un colega de El Dínamo.

—Ya, bacán, piensen en un nombre —nos avisan luego. Tal como “Los Sinovac”, que optaron por un apodo, nos tocará hacer lo propio.

Tampoco hubo mucha discusión al respecto: como todos convenimos en el nerviosismo y en que probablemente haremos el ridículo…, decidimos hacer el ridículo en serio.

—Llamémonos los Backstreet Boys —les propuse. Y no hubo quejas…

¿Qué dirá Chile?

La consigna del programa es bastante simple: dos grupos familiares, compuestos por cuatro integrantes, se enfrentarán entre sí para adivinar las respuestas de cuatro preguntas hechas a cien chilenos al azar.

El espacio, de esta manera, premia el ingenio y en menor medida el conocimiento. Dicho sea de paso, deja al descubierto cómo piensan los chilenos respecto a diversos temas, que pueden ir desde la cotidianidad hasta la música o los deportes. Podría decirse que tiene cositas de la “cultura chupística”… sin el chupe.

Pero mejor dejemos que lo defina su propio conductor, Martín Cárcamo:

—Me gusta que es transversal, que aquí cualquiera puede competir, que te permite emocionar y que no tiene que ver con conocimiento sino que con chispeza, con rapidez, ingenio, con memoria. Entonces eso es muy agradable, porque hace que el programa sea muy amplio. Y lo que más me gusta es que es de esos formatos que tiene 30 años y sigue siendo número uno en muchas partes del mundo. Es como cuando dicen “no le haga nada al formato, es perfecto»…, bueno, cada uno le pone su sello, pero en el fondo es una maravilla: limpio, simpático, ameno, transmite buena vibra.

Durante la competencia, a medida que las familias van acertando, suman el puntaje que les servirá para eliminar a sus rivales de turno y avanzar a la siguiente fase del programa: el denominado “dinero rápido”.

Allí, dos de los cuatro participantes del grupo ganador responderán a cinco preguntas rápidas en un tiempo establecido y deberán sumar 200 puntos entre sus respuestas para optar a duplicar la cifra que acumularon durante el transcurso.

—No hay tantos espacios familiares y nosotros queríamos encontrar este nicho, así que nos pareció muy interesante —me explica Felipe Morales, director del programa—. Es una tremenda apuesta, de poder volver en las tardes, a las ocho, con un proyecto muy familiar como te digo. El canal está apostando por un game show, hace tiempo que no tenía uno en ese horario; el último fue Quién quiere ser millonario que hizo la Diana hace bastantes años. Así que, sí, es una tremenda apuesta y estamos muy contentos por hacerla.

En esa línea, el “Rubio natural” también reconoce estar feliz de volver a este tipo de programas tras su paso por De tú a tú y apenas a unas semanas de debutar con el estelar Cinco mandamientos:

—Es que aquí está la esencia del animador, aquí está la esencia de lo que yo, por lo menos, he hecho toda mi vida, o cómo fui construyendo mi camino como conductor. Aquí está la evolución quizás del Martín que hacía Media naranja, que hacía Extra jóvenes, que después empezó a hacer El último pasajero, Calle 7. Obviamente ahora con más años. Pero básicamente aquí está el oficio en su máxima expresión, que además es un oficio que quedan pocos lugares para desarrollarlo hoy en día. Entonces yo valoro mucho esto.

La idea de Cárcamo, sin embargo, es ir construyendo el horario con calma. Por eso, le dice al diario pop, no se pone plazos y lo toma con tranquilidad:

—Esto no es de la noche a la mañana. Un poco lo que pasó con De tú a tú, lo que pasó en su minuto cuando volvimos con Vértigo o con otras marcas. El mismo Pasiones, que no era primera sintonía y fuimos construyéndola de a poco. Creo que hay que tener consciencia de que vas cautivando al público, mejorando, aprendiendo a hacer el formato. Mi expectativa es que esto se vaya metiendo en el corazón de las personas.

Los Backstreet Boys

Apenas culmina la grabación, subimos al escenario para una breve inducción. Martín, de momento, no está. Imaginamos que fue a tomarse un pequeño descanso, de modo que una de las productoras toma su lugar como animadora para explicarnos el paso a paso de Qué dice Chile: “¡Hay que conocer la experiencia desde adentro! —nos arenga—, además que igual es entretenido jugar”.

Nosotros, Los Backstreet Boys, nos ubicamos a su izquierda. Nuestros rivales, que muy originalmente se apodaron Los Copuchentos, esperan al frente. Yo tomé el cuarto lugar de mi equipo, así, en teoría, tendría una menor participación y por ende menos chances de equivocarme o perjudicarlos.

Mientras pienso en eso, nos vuelven a explicar amablemente las reglas. “Acá no hay respuestas malas ni buenas: solo respuestas populares”, destaca la animadora postiza, y arranca:

Llegó la hora; la primera pregunta para aprendernos la dinámica del game show. Una que de nuevo involucra a La Roja de Todos: “Si Shakira se separa de Piqué, ¿con qué futbolista chileno haría buena pareja?”.

La capitana del equipo rival primerea al nuestro y elige a Alexis Sánchez. Era obvio, pensé. De hecho, fue la más popular de acuerdo a los resultados. Además, como se anticipó, Los Copuchentos tienen la oportunidad de contestar ininterrumpidamente, hasta que acumulen tres errores seguidos. Sólo así podremos intervenir, si no, ellos se llevan todos los puntos. O sea, todo mal.

Claudio Bravo dice el primer colega. Y es correcto. Arturo Vidal, suma otro. Correcto también. Pero entonces llega su primer error: el cuarto integrante se la juega por Edu Vargas y resulta que, de los 100 chilenos encuestados, ninguno lo mencionó. De vuelta a la capitana, responde contra el tiempo “¡El gringo!”, apuntando a Ben Brereton. Pero de nuevo el sonido ambiente notifica que erraron mientras una cruz roja se dibuja en la pantalla gigante. La animadora entonces nos advierte: “Ahora los Backstreet Boys se preparan, hacen un círculo y se ponen de acuerdo”. Lo que pasa es que cuando un equipo se equivoca dos veces seguidas, el otro grupo tiene un espacio para preparar una respuesta en caso de que les toque.

En cuestión de segundos se nos ocurren tres nombres: Mauricio Pinilla, Erick Pulgar y, por supuesto, uno que sorpresivamente pasaron por alto: Gary Medel.

Finalmente llega nuestra oportunidad, porque el colega de Los Copuchentos intentó con el “Huaso” Isla, pero tampoco estaba entre las respuestas populares.

Como soy el último, me toca responder y sugerirle una respuesta a mi capitán. Tenemos una sola chance para quedarnos con la ronda y robarnos los puntos conseguidos por nuestros adversarios. “Gary Medel”, contesto rápido. Y mi compañero de Página 7 menciona a Erick Pulgar. Finalmente nuestro cabecilla, ante la consulta de la animadora, opta por el “Pitbull”… y ¡sí: Medel era uno de los que “harían buena pareja con Shakira” según los chilenos!

Nos llevamos el puntaje y quedamos preparados, acaso con la moral en alto para, ahora sí, enfrentarnos a la competencia “real”. De hecho, apenas un par de minutos después llega Martín, nos saluda caballerosamente a cada uno y da el vamos al programa…

Antes, nos explica que “vamos a hacer tal cual el programa, aunque en vez de cuatro preguntas les haremos tres” y que “no les voy a hacer preguntas personales para hacerlo un poquitito más rápido, porque con las familias, obviamente, voy metiéndome en sus historias. ¿Ya? ¡Disfrutemos!”.

Lo siento mucho, pero lo que sigue de la historia será breve. Porque perdimos. Y por paliza. Nuestros temores eran ciertos y, cada uno, en algún momento hizo el ridículo. Fuimos lentos, torpes y erramos respuestas insólitas. Quien les escribe, por ejemplo, no supo qué contestar cuando el “Rubio natural” le consultó “¿qué canción popular en español siempre se baila haciendo una coreografía?”. Pésimo.

De alguna manera, logramos quedarnos con algunos puntos de la misma manera que en la inducción, aprovechando los errores de nuestros colegas en la pregunta “¿qué es lo que haces cuando no puedes dormir?”. Pero no fue suficiente: ellos avanzaron —de nuevo, por paliza— a la fase de “dinero rápido”.

—Puta, al menos no nos fuimos “zapatero” —me comentó al cierre mi compañero de Página 7, mientras dejábamos el escenario. Un consuelo que consideré oportuno.

Pero probablemente el consuelo, o más bien el alivio, fue mayor cuando vimos que nuestros colegas de Los Copuchentos, en la instancia final, tampoco se la pudieron…, no estuvieron ni cerca de hacer los 200 puntos. Es más, estaban tan lejos a falta de apenas una pregunta que Martín se la jugó: “Si lo logran, yo dejo este programa antes que parta al aire”, desató las risas de todos en el set.

“Todo puede pasar”, dijo, antes de doblar la apuesta: “Yo me acuerdo que cuando partí el Bailando, dije ‘lo único que podría detener este programa es que venga una pandemia’ y pasó”.

Pero de los sesenta y pico puntos que requerían para el milagro, la respuesta del colega sólo consiguió cinco…

Al parecer, y a modo de conclusión, los periodistas no tenemos tanta “chispeza”.

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