Mario Muñoz Lozano

Las relaciones entre Rusia y Estados Unidos hoy son las peores en décadas y recuerdan a la llamada Guerra Fría, cuando ambos países eran el mayor número de enemigos públicos de nuestro planeta.

Actualmente, políticos, diplomáticos y expertos coinciden en que la gota que colmó el vaso fueron las recientes declaraciones del presidente estadounidense Joseph Biden, quien calificó de asesino a su homólogo ruso Vladimir Putin.

Para la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, Maria Zajárová, sus palabras convirtieron los lazos rotos entre las dos naciones en un callejón sin salida y advirtieron que la “demonización” de Rusia por parte de Washington había llegado a su fin.

Por su parte, el vicepresidente del Consejo de la Federación de Rusia (Senado) Konstantin Kosachev dijo que “tales declaraciones no son aceptables bajo ninguna circunstancia y empeorarán inevitablemente nuestra relación bilateral”.

Una de las razones del ataque de Biden es que Washington “necesita enemigos aterradores” para justificar sus políticas agresivas, dijo el politólogo cubano Santiago Pérez.

“Desde principios de la última década, ha dejado de ser terrorismo. Se convirtieron en Rusia y China. El nivel de interdependencia con Rusia es menor que con China. Están menos afectados por el enfrentamiento con Moscú que con Pekín ”, escribió en su página de Facebook.

Pérez advirtió que no se debe pasar por alto que Biden es un hombre de la Guerra Fría “de cultura antisoviética y antirrusa” con 47 años de servicio en diversas administraciones estadounidenses.

El subdirector del Centro de Investigación de Políticas Internacionales dijo que no se puede ignorar el hecho de que la oposición a Rusia es consensuada en Estados Unidos.

Citó que tal oposición al presidente ruso es una forma de distanciarse del expresidente Donald Trump, quien incluso dijo que Putin es un líder más fuerte que Barack Obama.

A las declaraciones de Biden se unen las últimas sanciones aprobadas contra Moscú, cuando aún no han terminado los primeros 100 días de la nueva administración estadounidense.

Washington justificó el conjunto de medidas con el supuesto envenenamiento del opositor Alexei Navalny, y castigó a altos funcionarios de seguridad y defensa rusos.

Otros atacaron las instalaciones de producción e investigación industriales rusas con el pretexto de detener el supuesto desarrollo y uso de armas químicas.

En consecuencia, el secretario de prensa de la presidencia, Dmitry Peskov, afirmó que su país cumple plenamente con las disposiciones de la Convención sobre Armas Químicas y acusó a Estados Unidos de tener armas químicas en su territorio.

En medio de controversias bilaterales, el jefe de la diplomacia estadounidense, Antony Blinken, pidió a todas las entidades involucradas en el gasoducto Nord Stream 2 entre Rusia y Alemania que se retiren “inmediatamente” o impongan sanciones a Washington.

Por si fuera poco, un reciente informe de inteligencia estadounidense condenó la supuesta injerencia de Rusia en las elecciones de 2020 en ese país, a lo que Biden agregó que Moscú “pagará el precio”.

Rusia rechazó tales acusaciones, calificándolas de infundadas y justificando la imposición de nuevas sanciones.

El jueves, la presidencia rusa convocó a su embajador en Washington, Anatoli Antonov, a consultas, lo que no ha sucedido en muchos años, para “gestionar la crisis de los lazos ruso-estadounidenses”, publicó la misión diplomática en su página de Facebook.

Con un claro interés en restablecer las relaciones bilaterales, el presidente ruso invitó a su homólogo estadounidense a entablar un diálogo en línea y cara a cara.

Indicó que pueden hablar, entre otras cosas, sobre el estado de las relaciones, la estabilidad estratégica, la resolución de conflictos regionales o el enfrentamiento con Covid-19.

Refiriéndose a las declaraciones de Biden sobre él, Putin llamó la atención sobre la diferencia entre las opiniones del pueblo estadounidense y su gobierno.

Hizo hincapié en que hay “personas honestas, decentes y sinceras en esta nación” que quieren vivir en paz y amistad con Rusia. “Lo sabemos y lo valoramos, confiaremos en ellos en el futuro”, dijo.

Moscú, 20 de marzo de 2021
El Federal Online

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