El ataque habría ocurrido el miércoles 18 de agosto, cuando Marcelo Gilabert, de 52 años, habría ido hasta la casa de su exposa para devolverle una llave, como un signo de que la relación llegaba a su fin.

Según el hombre de la localidad cordobesa de Anisacate, en Argentina, él se habría tomado un momento para despedirse de su hija tras la separación.

Luego, lo habrían invitado a pasar para que se llevara una silla que usaba la niña. «Quise terminar en buenos términos», relató él. «Fui a la casa y sabía que no tenía que entrar, pero ella tenía todo preparado».

Fue en ese momento cuando, según él, recibió la agresión que le dejó quemaduras en el 35% de su cuerpo, informó TN.

«Entré y sentí el agua hirviendo en mi cuerpo; alcancé a correr la cara», relató. «Lo primero que hice fue salir, subirme a mi auto todo quemado e irme».

Gilabert también mencionó que «hoy estoy en la casa de amigos, pero tengo que volver a la mía».

Respecto a la situación con su expareja, dijo que «no tengo ninguna seguridad ni sé lo que puede pasar. Lo único que sé es que si hubiese sido yo el que hacía eso, voy preso».

«Me parece que las mujeres tienen sus derechos, pero nosotros también», agregó.

Choque de relatos

Sin embargo, su versión choca con fuerza con la de su expareja, quien dijo que él se metió a la casa cuando ella no se encontraba, y luego se «se robó la silla de su hija porque todavía tenía la llave».

«Me avisaron que estaban sacando cosas de mi casa, pero era él quien estaba adentro llevándose todo», contó la mujer. «Él iba a robar cosas y las tiene que devolver».

Junto con eso, ella «negó» haberle tirado agua hirviendo; además, dijo no estar en casa en el horario que él relata.

«Él da esa versión porque tuve que volver a hacer una denuncia y una exposición porque tengo miedo que él vuelva a violentar el domicilio», argumento ella, «como ocurrió en otra oportunidad cuando estábamos casados».

Hasta ahora, tras la denuncia, la Fiscalía de Argentina acusó a la exesposa de Gilabert por «lesiones leves calificadas».

Eso sí, por el momento la situación se encuentra «sujeta a evolución, dependiendo de las curaciones de la víctima».

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