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Desde su sorpresiva irrupción en las elecciones de convencionales en la megaelección de Mayo, la Lista del Pueblo enfrenta acaso su momento más difícil; sin claridad respecto a un candidato presidencial -pese a que en principio anunciaron su apoyo a Cristián Cuevas-, además deben hacer frente a una polémica respecto a los gastos de campaña.

Una investigación de Ciper, señala que la Comisión de Ética del organismo detectó 24 boletas y facturas emitidas por familiares directos de candidatos al órgano que debe escribir una nueva Constitución. Además, fueron señaladas cuatro boletas que suman $7,5 millones extendidas a tres candidatos del Biobío. Esto habría motivado la expulsión de algunos de los sujetos vinculados al colectivo.

Se trata de una indagación en curso respecto a los dineros rendidos al Servel. La normativa establece pagos de $1.148 y $1.435 por cada voto emitido para los candidatos a la Convención Constitucional, sean elegidos o no.

Y aunque, según el artículo de Ciper, la ley no prohibe que familiares de los candidatos presten servicios en su campaña, parte de la Lista del Pueblo, considera que es una práctica a erradicar, precisamente por su abierto mensaje a superar la cooptación del estado por parte de la maquinaria de los partidos.

“Éticamente, no corresponde que existan boletas a familiares”, señala a Ciper la enfermera Evelyn Godoy, quien lideraba la mentada Comisión de Ética. “Hicimos las consultas ante el Servel y sabemos que se permite. El Servel no da valores ni precios, pero sí dijeron que las boletas tienen que ser acordes al mercado», agrega.

«Ahí es cuando nace la disyuntiva, porque si hay alguien que está recibiendo reembolsos por su candidatura para pagar esos servicios, pucha, que lata que aparezcan casos en que esos recursos se dieron a familiares -argumenta-. Pero se consultó y efectivamente estas personas trabajaron en las campañas».

Los montos y los familiares

Además de las cuestionadas boletas a familiares, la Comisión estableció otra situación irregular en la región del Biobío. La asesora Miriam Parra, quien trabajó con varios candidatos; sus boletas señalaban distintos precios, pero por los mismos servicios. En total, cobró $7,5 millones de pesos en cuatro boletas.

Ciper agrega un dato no menor sobre dichos montos. «Eran ostensiblemente más elevados que los del resto de las campañas que la lista impulsó en el país».

No es el único caso. A nombre de la excandidata por el D8 Karen Orellana figuran diez boletas emitidas por dos hermanas, dos primas, una tía y un cuñado, cuyos montos suman un total de $12,5 millones de pesos.

Según Ciper, en la rendición de Orellana al Servel figuran su hermana Karin quien cobró $2,8 millones como jefa de campaña y otros $1,3 millones por manejar sus redes sociales.

Además, figura otra de sus hermanas, Carol,  con una boleta por $1,6 millones y otra por $915 mil por su rol de brigadista.

A ellas se suman sus primas Nicole (boletas por $1,2 millones y $915 mil)y Katherine, junto a su madre, Marcela Núñez (ambas con boletas por $915 mil), además de la pareja de una de sus hermanas (dos boletas por $915 mil y $903 mil).

También hay nombres que se repiten en otros casos. Así ocurre con Ricardo Manhnke, un joven de 19 años, hijo del excandidato del mismo nombre que compitió en la región del Biobío. En la campaña de su padre figuró con una boleta por $1,1 millones por servicios de “fotografía, edición y video”.

Manhke Jr también figura en la rendición de la convencional Rossana Vidal -quien renunció a la Lista del Pueblo a fines de julio- debido a una boleta de $1 millón, emitida por los mismos servicios; y además, figura en otra boleta de $18 mil por un trabajo para la excandidata María Molina, quien compitió por el distrito 20.

En los casos de Mahnke y Parra, fueron expulsados de la Lista del Pueblo.

Candidata explica: «No cuento con un asesor»

Otro nombre es el de Soledad Mella, quien compitió por el D11 y hoy está interesada en llegar al Congreso. En su rendición figuran ocho boletas –por un total de $15,4 millones– con reembolsos para familiares. Allí figuran su nuera ($2,8 millones), un sobrino ($1,2 millones) y su esposo, cuya boleta exhibe el monto más alto; $5,5 millones por trabajo de redes sociales. «Prestó servicios por campaña constituyente 4 videos D11 y community manager”, señala la glosa declarada al Servel, según Ciper.

Mella pudo emitir sus descargos a Ciper. Asegura que todo se explica en el hecho de que las candidaturas independientes no cuentan con apoyo monetario del Servel y solo disponía de 200 mil pesos para iniciar su campaña.

“Fue en ese escenario en que yo decidí contratar a mi familia porque no cuento con un asesor o una persona que se dedique al 100% al tema de las comunicaciones, los videos que se grabaron todo lo hizo mi hijo que dejó de trabajar seis meses para apoyar mi campaña”, asegura.

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