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La advertencia se reitera, pero nunca es suficiente. El llamado «secuestro de WhatsApp» es uno de los ciberdelitos más recurrentes del último tiempo.

Así lo confirma a La Cuarta el comisario de la Brigada Investigadora del Cibercrimen Metropolitana, Eduardo Albornoz.

En relación al phishing o conjunto de técnicas usadas por los bandidos virtuales para hacerse con información de los usuarios, el funcionario de la PDI explica que «estos delitos son por temporada. Siempre el fin es obtener dinero a través del engaño y obtención de cuentas electrónicas, pero va cambiando el argumento, el motivo».

Sobre estos peligrosos contactos que se realizan principalmente a través de correos electrónicos o llamadas telefónicas, Albornoz detalla que la excusa de los antisociales puede apuntar a temas tan diversos como «los permisos de circulación, situaciones con el Poder Judicial, la devolución del impuesto de renta o el tema de la pandemia».

¿De qué se trata el «secuestro de WhatsApp»? «Consiste básicamente en que una persona se hace pasar por un empleado de algún sitio de clasificados o de subasta para comprobar la veracidad de la publicación. La veracidad de la venta», explica Albornoz, a propósito de quienes comparten sus números personales en redes sociales con el fin de vender un producto.

«Entonces le pide (a la potencial víctima), el código que ‘te acaba llegar’. El código que le llegó es el que envía el WhatsApp cuando uno requiere traspasar el número a otro dispositivo. De esa manera consiguen secuestrar tu cuenta de WhatsApp», agrega.

El comisario sostiene que «la idea es secuestrar el WhatsApp para tomar el control total, suplantar la identidad de la persona y pedirle dinero a todos los contactos. Ya sea con la excusa de un rescate o por un problema económico».

¿Cómo evitar ser víctima?

En cuanto a la forma de evitar caer en todo tipo de estafas a través de WhatsApp, la Brigada Investigadora del Cibercrimen Metropolitana recomienda seguir los siguientes pasos:

Activar la verificación: En la aplicación WhatsApp debes localizar esta opción en «ajustes de cuenta». Cuando está activo, este mecanismo de seguridad te pedirá una nueva contraseña (PIN) de seis dígitos, cada vez que se quiera registrar la cuenta en un nuevo dispositivo. Este paso se suma al código de verificación por SMS.

También se debe proporcionar un correo electrónico que permite recuperar la cuenta en caso de olvidar la clave de seis dígitos.

No sigas los enlaces:

 Si te llega un link no solicitado o de una fuente desconocida, no lo abras. Esto podría permitir a los delincuentes acceder a tus cuentas.

No compartas códigos:

Así como las claves de las tarjetas del comercio, es importante aprender a no entregar las claves. Conocer quién tiene acceso a tu smartphone contribuye a disminuir los riesgos.

Avisar cuando se es víctima de la estafa

: si ya se cayó en el engaño, se debe avisar a los contactos a través de otra red social, para que no depositen en las cuentas de los estafadores.

Alza en estafas

De acuerdo al reporte estadístico de la PDI, la cantidad de denuncias recibidas por estafas cibernéticas aumentaron significativamente durante la pandemia: un 29% al comparar el 2019 con el 2020, y un 89% si se consideran los cinco primeros meses de 2021 con igual período del año anterior.

En la Brigada Investigadora del Cibercrimen Metropolitana atribuyen esto a que, durante la pandemia, muchas de las actividades que se realizaban en forma presencial ahora se llevan a cabo de manera virtual: reuniones, compras o trámites.

Las cifras indican que, durante 2019, la PDI recibió 5.645 denuncias por el delito de «estafas y otras defraudaciones contra particulares» en todo el país. Un año más tarde, los casos aumentaron hasta totalizar 7.257.

Uso de WhatsApp

Solo en Chile, más del 45% de la población se reconoce usuario activo de WhatsApp, utilizando casi 5 horas diarias en envío y recepción desde mensajes a través del dispositivo móvil o un computador.

Frente a esto, cualquier paso en falso puede ser aprovechado por delincuentes informáticos para suplantar identidades, incluso para realizar extorsiones.

«Desde febrero de 2009, fecha en que se lanzó oficialmente WhatsApp, han transcurrido 12 años y cinco meses. En el transcurso ya son más de 2 billones los usuarios de esta red social a nivel mundial, cantidad de personas más que apetecida para ciberdelincuentes que ven aquí un verdadero caldo de cultivo, un espacio para fraudes y chantajes», confirmó Adrián Ponce, CEO de la multinacional de Ciberseguridad y Big Data, Pretorian.

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