Sigue la huella de Lupita Construmart: Capítulo 10


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Una inspiradora historia de superación acompaña a Roxana Vargas (37), puentealtina que, de la mano de su pasión por la construcción, pudo ganar experiencia, capacitándose e independizándose.

Todo comenzó hace unos 15 años, cuando ingresó a trabajar como jornal de aseo a una obra ubicada en Lampa. Al quedar embarazada, tuvo que dejar sus labores, pero nunca pensó en dejar la construcción.

“Cuando quedé embarazada no podía hacer muchas cosas pesadas. Fue ahí cuando los maestros me empezaron a ayudar en distintas áreas y comencé a aprender. Allí empecé a tirarme como maestra”, relata.

Así fue como Roxana se convirtió en maestra de terminaciones, capacitándose en varias oportunidades y agregando experiencia a su currículum, no exento de complicaciones.

“Fue difícil al principio, porque tenía tres hijas y estaba separada, entonces era complicado trabajar de lunes a lunes. Pero así empecé a darme cuenta que hay muchos compañeros que, aparte de trabajar en la construcción, trabajaban de forma independiente para generar más plata”, cuenta Vargas.

Ferretería Sumifer

Esta madre de cuatro retoños juntó y juntó dinero con un objetivo claro: formar una empresa independiente.

“Empecé de a poco a ver cómo montar una ferretería, vender herramientas para trabajadores, etc. De a poco empecé a juntar mis luquitas y ahorré. Ahora ya tengo mi ferretería (Sumifer) con todo lo que es material de construcción, aunque siempre ayudo a mis compañeros cuando ellos necesitan alguna herramientas o algún material”, narra la maestra.

Además, Vargas dice que el negocio, puesto en marcha el año pasado, ha ido de menos a más. Tanto así que hace solo un par de meses comenzó, junto a su pareja, un nuevo proyecto: Sumiter, empresa dedicada a la venta de implementos de ingeniería térmica.

“Mi pareja es ingeniero, y él me ayudó a formar esta empresa. Él realiza mantenciones a las centrales térmicas. Entonces, como yo ya tenía la ferretería, decidí formar una empresa para todos los implementos de centrales térmicas. Llevamos poquito, pero vamos bien encaminados”, señala.

Al finalizar, Roxana Vargas aconsejó a todas las mujeres que quieran entrar a trabajar al mundo de la construcción y emprender en el rubro.

“Las mujeres podemos hacer cualquier cosa, y hoy somos todos iguales. De a poco se ha demostrado en la construcción, porque hay muchas mujeres trabajando como maestras en gasfitería, electricidad, y ahora sí que los pagos son equitativos”, sentencia.

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