PDI acusa montaje tras recibir disparo en operativo


«Es una situación muy similar a la que me ocurrió a mí».

Con estas palabras, el inspector de la PDI, Hans Kay, se refirió al caso Valeria Vivanco y reveló que un compañero le disparó por su espalda en medio de un operativo en Alto Hospicio, en marzo de 2017.

En diálogo con CHV Noticias, la víctima contó que alcanzó a trabajar durante dos años en la Brigada Antinarcóticos y Contra el Crimen Organizado (BRIANCO).

El día del incidente, Kay seguía los pasos de Rodrigo González, a quien debía detener por portar un bolso con cuatro kilos de pasta basa.

De acuerdo a su relato, en este procedimiento estaba acompañado del inspector Javier Vidal Isla, a quien apunta como el responsable de los disparos.

Declaración de compañero

Sin embargo, en su declaración, el inspector Vidal dijo que en el operativo «comenzamos a forcejear junto al inspector Kay para evitar que cerrara la puerta del frontis. En ese instante, escucho dos disparos seguidos e inmediatamente un disparo más. Ahí me doy vuelta hacia la vereda del frente, observando en una casa que se encuentra transversalmente a un sujeto en el balcón, quien estaba portando un arma de fuego y nos estaba apuntando».

Acto seguido, recordó desenfundar «mi arma de servicio y apunto a este sujeto efectuando dos disparos hacia su persona, para luego moverme un poco hacia el domicilio del sujeto, donde nuevamente efectúo un disparo y este tipo realiza un pequeño salto ingresando al interior del inmueble desde el segundo piso, perdiéndolo de vista».

Posteriormente, Vidal Isla habría reconocido a Oriel Vergara como el responsable de los disparos. Producto de esta situación, el imputado lleva 4 años y 3 meses preso.

Desde la cárcel, Vergara habló con el citado medio y confirmó que al frente del domicilio donde ocurrieron los hechos vive la madre de su hija. Sin embargo, descartó haber disparado.»Según la policía, lo que me incrimina en ese delito es un pucho de cigarro que encuentran en el lugar de donde salen los disparos. Pero no pruebas como huellas mías en casquillos o de armas. No, no encontraron nada», dijo.

Por su parte, el Servicio Médico Legal (SML) de Iquique señaló que las cicatrices satélites en la región lumbar serían consistentes con un disparo de corta distancia: a menos de 80 centímetros.

«Era tan grande el dolor que yo pensaba que me iba a desangrar o morir en cualquier momento, porque ya mis colegas no prestaron ayuda y me estaban dejando morir», aseguró Kay a CHV.

«Me jugaron una traición»

Además, recalcó en que sus colegas «me jugaron una traición, me dispararon por la espalda y me dejaron botado».

Luego de reunirse con la madre de Vergara, el inspector le dijo que «su hijo no fue el que me disparó. El único sujeto que disparó fue mi colega, Javier Vidal.

Por su parte, el prefecto Roy Farías, de la Prefectura Antinarcóticos y Contra Crimen Organizado, indicó que «ante la existencia de un proceso judicial llevado a cabo por la fiscalía local de Alto Hospicio, como institución no nos podemos referir hasta que haya finalizado».

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