Al contrario de lo que se ha dicho hasta ahora, los paraísos fiscales en sí mismos no son una oportunidad para la elusión o elusión fiscal. El hecho de que tengan una ventaja sobre otros países o territorios es el resultado del poder fiscal que tiene cada estado sobre sus propios ciudadanos. Es diferente decir si nos gusta o no, o si parece ético que una persona, sea quien sea, mantenga sus inversiones (capital) en territorio preferencial.

Los paraísos fiscales se clasifican de esta manera porque no cumplen con los estándares internacionales dictados por un grupo de países; en este caso, por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). En Chile, se ha clasificado un paraíso fiscal o territorio preferencial cuando reúne dos de las siguientes características: sus tasas son bajas o no gravan las rentas de fuente extranjera (menos del 17,5%); no existen acuerdos de intercambio de información; están sujetos a impuestos solo sobre los ingresos generados en el territorio (fuente local); no existen regulaciones de precios de transferencia; existe secreto bancario o acceso limitado a información financiera, o; no es parte de la OCDE.

En consecuencia, cada país o territorio establece sus propias reglas tributarias para sus residentes, y si un residente de otro país como Chile decide invertir en este lugar, luego de pagar impuestos, no existe ningún obstáculo legal para hacerlo ya que corresponde a la autonomía. de voluntad y los derechos de propiedad que todos poseen sobre su propiedad. El hecho de que el estado imponga altas tasas impositivas en sistemas complejos y se convierta en un “infierno fiscal” hará que sus habitantes huyan a paraísos fiscales donde al menos se les trata mejor.

Elegir y buscar la mejor alternativa es casi una cuestión humana inherente y lo hacemos todos los días, por ejemplo en vacaciones buscando sol, playa y arena, un buen restaurante o concierto, por lo que es muy complicado prohibir o impugnar tales acciones en relación con otros cuando adicionalmente lo permita la ley. Sin embargo, debemos estar de acuerdo en que si lo permitido legalmente es suficiente, independientemente del punto de vista ético, moral o ideológico. Este es un complejo.


LA OPINIÓN DEL AUTOR NO CUMPLE NECESARIAMENTE CON LA JUSTIFICACIÓN

Elias Casanova Cabrera – Contador Académico Avanzado / Auditor, UCEN


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