Enamorado subió de peso y se lo come la inseguridad


Doctor:

Vivo puras dramas por estos días. Me tuve que virar de la casa, no puedo ver a los cabros chicos y mi señora solo me escribe para pedirme plata. Le busco por la buena y le trato de explicar, pero no me pesca. Y todo por una maldito sticker.

Le cuento: la semana pasada, para el Día del Niño, mi suegra saludó a mis hijos por WhatsApp. Por algún motivo, me lo escribió a mí y no al grupo de la familia. ‘Salúdeme a los nietos y un beso rico para ti’, le puso. Yo, bien pajarón, me dejé llevar y le regresé el beso con unos labios gigantes que decían «¡Muack!». El resto ya lo debe adivinar… mi esposa vio el mensaje a mitad de semana y armó el manso show. Hasta cree que ya han pasado cosas con su mamá.

¿Cómo le hago entender que se está pasando puros rollos? Extraño a mis niños…

Juan Carlos

JC:

Usted más que pajarón se pasó de califa. Y ni decir su suegra, que se mandó flor de desubicada. Aunque no puedo defender a quienes revisan los mensajes privados, menos mal que su señora leyó la conversación y se dio cuenta que ni de su sombra se puede fiar. Yo no creo que sean «rollos» los que se está pasando ella, hasta entendería si le quiere aplicar una PLR definitiva. Lo lamento por los niños, porque seguramente también lo extrañan a usted. Pero apenas va a una semana, y un condoro así no se arregla de la noche a la mañana. ¿Mi consejo? Ponga en una balanza las cosas y se dará cuenta que la familia siempre pesa más. Medite sobre su error y deje atrás esos pensamientos pecaminosos.

 

Tus consultas y dramas de tipo amoroso pueden aparecer en la Ventanita Sentimental si las mandas a doctorcarino@lacuarta.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *