Constituyentes sorprendieron al llegar disfrazados a la Convención

los Banco Central le dio El Informe de Política Monetaria (IPoM) correspondiente al tercer trimestre de este año, en el que volvió a incrementar su proyección sobre la inflación que afecta al país y mantiene el alza del costo de vida.

La Emisora ​​pronostica que el índice de precios al consumidor (IPC) comenzará a descender recién en 2023, y a principios de 2024 volverá a un valor cercano al 3%.. Pronosticó que 2022 terminaría con una inflación del 12%, elevando el pronóstico desde el 9,9% estimado en el Informe de junio.

También, la proyección del PIB este año aumentó de 1,5% a 2,25% y ascendió a 1,75 a 2,25%, mientras que para 2023 se redujo y aumentó de 0% a -1% a -1,5 a -0,5%. En tanto, para 2024 se mantuvo entre 2,25% y 3,25%.

En cuanto a la inflación, el organismo indicó que “Los aumentos de precios de los alimentos -volátiles y volátiles- han seguido destacándose en los últimos meses, explicando casi un tercio de la inflación anual en julio. La inflación subyacente -IPC invariable- aumentó a 10% anual, donde se destacó la participación estable de servicios y alimentos”.

“El aumento de la inflación general fue una vez más superior a lo esperado.
Al igual que en junio, la sorpresa se centró en la fluctuación de los precios y la inmutabilidad de los alimentos”, agregó, y agregó que “la inflación acumulada entre marzo y abril -3,3 puntos porcentuales- fue muy superior a la prevista en el Informe de marzo”.

El banco indicó que “La sorprendente descomposición muestra que más del 90% de la diferencia provino de un aumento mayor al esperado en alimentos, energía y otros componentes volátiles. Así, entre diciembre y abril, los precios de los alimentos del IPC -volátiles y sin cambios- acumularon un alza de 10%, que se sumó al aumento de 7,7% de los precios de la energía, frente al 3,8% de incremento de los precios base. descuento por inflación de alimentos no volátiles”.

En comparación con 2023, el ente rector señaló que la inflación proyectada es en promedio alrededor de 1 punto porcentual (pp) superior a la de junio, “reflejando el TCR, que está entre 3 y 4% por encima del promedio del segundo trimestre”.

“Además, se espera que se mantenga en niveles más depreciados a lo largo del horizonte de proyección, finalizando el periodo por encima de la media de los últimos quince o veinte años”.añadió.

También dijo que “la proyección tiene en cuenta mayores efectos de segunda vuelta e indexación, reflejando una mayor persistencia de la inflación. Los niveles actuales y la evolución del tipo de cambio proyectada son factores importantes que inciden en la revisión de la proyección de inflación en el horizonte de política, que más que compensa la caída de los precios internacionales de los combustibles, alimentos y otras materias primas”.

Así indicó que “En la proyección, la inflación anual del IPC terminará en 2023 en torno al 3,5 %, alcanzando el 3 % en el tercer trimestre de 2024”.

Sobre la tasa de interés, la institución bajo el liderazgo de Rosanna Costa te advertí que “Los próximos movimientos de la tasa dependerán de la evolución del escenario macroeconómico y sus implicaciones para la convergencia de la inflación a la meta. La Junta Directiva pondrá especial atención al riesgo de aumento de la inflación, tanto por el alto nivel alcanzado por la misma como por el hecho de que las expectativas de inflación a dos años vista se mantienen por encima del 3%”.

Luego señaló que el problema de la inflación internacional desencadenó una respuesta de política monetaria más agresiva con la Fed de EE. UU. llegando al 12%: “Si así fuera, habría un fuerte deterioro de las condiciones financieras y del crecimiento global, con una fuerte caída de los precios de las materias primas y el dólar se aprecia más”.

“En un escenario donde la inflación interna y las expectativas se mantienen altas, una depreciación adicional del peso requeriría una respuesta de política monetaria más restrictiva que en el escenario central. Lo mismo sucedería si, independientemente de la presión de costos del escenario externo, la dinámica de la inflación local fuera más duradera como resultado de las altas expectativas de inflación de mediano plazo de familias y empresas, agregó.

Por otro lado, la presión inflacionaria caería más rápido si “la caída de la actividad y la demanda fuera más intensa como resultado de un ajuste más rápido del consumo privado y/o una mayor debilidad de las inversiones, lo que también afectaría negativamente la productividad de los trabajadores en El mercado. Esto tampoco se puede descartar en un escenario externo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *